La vocación estaba ahí, latente, pero hubo un detonante: los discursos de Greta Thunberg y su accionar para concientizar sobre el cambio climático. A partir de ahí, Bruno Rodríguez se interiorizó en el tema y encontró su propia voz. En menos de dos años, fundó un movimiento argentino, Jóvenes por el clima, impulsó y militó para que se sancionara la emergencia climática por el calentamiento global y fue elegido por Naciones Unidas, entre 7000 jóvenes, para participar de la Cumbre de Jóvenes por el Cambio Climático en Nueva York, donde disertó justo después que Greta. Sus palabras llamaron la atención de los referentes mundiales que se encontraban en el recinto. 

Hoy, con 20 años, Bruno habla de perseverancia, de no bajar los brazos, de la importancia de alertar a líderes y empresarios sobre las consecuencias de no implementar políticas que velen por el medio ambiente. Es un auténtico riser y encontramos en sus pasos un ejemplo de que creer y abrazar un propósito es suficiente impulso como para alcanzar nuestras metas.

“Mi sueño es poder construir un mundo social y ambientalmente más justo, en donde nuestras vidas no se sostengan a partir del avance sobre la naturaleza y la destrucción de los ecosistemas”

Como explica la socióloga Brené Brown, los risers se caracterizan por no tener sólo una meta sino un claro propósito en la vida. De todas las edades, etnias y géneros, están dispuestos a expresarse tal cual son y utilizan nuevas herramientas para navegar sus propios caminos e impactar al resto de la humanidad. Los risers son personas que inspiran, y en hellomoto te contamos la historia de Bruno,un riser argentino que logró hacer oír su voz e iluminar a miles con sus palabras, y que con menos de 20 años en ese momento, recibió, por parte de Amnistía Internacional, el mismo reconocimiento que Bono y Nelson Mandela, el de Embajador de Conciencia.

De la Paternal a Nueva York

De familia salteña, Bruno nació en La Paternal y creció entre Avenida San Martín y Donato Álvarez. Hijo de un ingeniero en sistemas, completó su educación en la ORT de Yatay, y no tuvo dudas sobre la carrera que quería seguir: Ciencias Políticas y Derecho. Mientras se iniciaba en la militancia y se juntaba con otros jóvenes con sus mismas preocupaciones, cursó el CBC para ingresar a la Universidad de Buenos Aires. 

El camino de Bruno dio un salto luego de conocer y escuchar atento a Greta Thunberg, que, como él, estaba dispuesta a pasar a la acción para hacerse escuchar. Antes, había participado de varios encuentros de Amnistía Internacional y de intercambios con estudiantes de Naciones Unidas. 

Mi principal motivación es saberme parte de una juventud unida en todo el mundo por una misma causa. El hecho de que no existen fronteras en la batalla contra el cambio climático y por un mundo habitable.

Greta, la inspiración

Cuentan que Bruno ya tenía varias ideas y ganas de representar a su generación desde chico. Con tan solo escuchar cómo plantea los temas se percibe que se venía preparando para este lugar que hoy ocupa de referente. Pero su destino dio un giro luego de conocer la lucha de Greta Thunberg, la joven que con tan solo 15 años decidió presentarse sola frente al Parlamento sueco con un cartel que decía “huelga escolar por el clima”. Tras las elecciones suecas, la activista siguió protestando todos los viernes, lo que se convertiría en el movimiento Fridays For Future. En ese momento,  Bruno se interiorizó, leyó y entendió la urgencia de este reclamo. Por lo que organizó, junto a otros jóvenes, una versión argentina del movimiento de los jóvenes por el cambio climático a la que llamó Jóvenes por el clima.  Desde entonces comenzaron las reuniones para plantear escenarios y acciones.

De la teoría a la acción

Bruno supo que su lucha necesitaba expandirse y que los jóvenes, si bien tenían una voz, necesitaban que los que tomaban las decisiones pusieran su granito de arena. Fue así como se reunió tanto con funcionarios del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación, como con integrantes del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). También, en 2019 organizó encuentros con los senadores de la comisión de ambiente para subrayar la importancia de su voto para que se declarara la emergencia climática en el país. Aunque se encontró con algunos impedimentos, porque  la comisión hacía casi dos años que estaba paralizada por falta de quórum en los encuentros, él tenía claro el camino y, como buen riser, no bajó los brazos. 

“La barrera más visible la encuentro en la subestimación de quienes ocupan espacios de decisión para con las nuevas generaciones”

Dicen que el día en que se votó en el Senado, Bruno caminaba por los pasillos y buscaba con su mirada a cada uno de los legisladores que sabía que estaban a favor de esta ley para pedirles que fueran coherentes. 

Su insistencia  resultó vencedora y Argentina se convirtió en el cuarto país del mundo en sancionar la emergencia climática por el calentamiento global.

Su asiento al lado de Greta

Desde aquel día en que escuchó a Greta  hasta que se sentó a su lado pasaron solo dos años. Más de 7000 jóvenes de todo el mundo se presentaron como candidatos para integrar la Cumbre paralela a los líderes mundiales por el cambio climático. De ellos, solo 100 resultaron elegidos por la Asamblea General de la ONU  y, de esos 100, Bruno resultó ser el segundo en dar un discurso, de los cuatro que fueron seleccionados para disertar durante esa jornada. La primera, como era de esperarse, fue Greta. «En mi mensaje traté de trasladar la problemática a la realidad latinoamericana y a la responsabilidad de los Estados, como el nuestro. También busqué enfocarme en la responsabilidad corporativa en el cambio climático, ya que el 71% de las emisiones de gases de efecto invernadero son producidas por apenas unas 100 corporaciones», reveló el joven después de ese encuentro histórico que tuvo lugar en septiembre de 2019.(La Nación)

Bruno habla de deconstrucción y de generaciones con otras ideas, incluso se anima a mantener vivos intercambios con su padre, quien trabaja en una empresa relacionada con el petróleo. También insiste en que no se trata solamente de hacer acciones individuales, como separar residuos, sino que la lucha debe ser colectiva. Con 20 años, el joven habla como quien sabe exactamente hacia dónde va y con qué medios cuenta para lograr sus objetivos, y además también nos compartió un valioso consejo: 

«Ser perseverantes, solidarios y tener convicción en tus sueños y objetivos»

Desde Motorola seguimos de cerca su historia porque es de esas que con tan solo escucharlas inspiran: cómo este joven de Paternal cruzó fronteras y logró que su voz se oyera a kilómetros de casa, cómo este joven se convirtió en Embajador de Conciencia. Cómo, en definitiva, se encontró con su meta y fue hacia ella sin dejar que ningún obstáculo lo detuviera. Bruno Rodríguez, un auténtico riser.

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